Relatos eróticos

Relatos eróticos, en castellano de la Argentina.

December 4, 2010 at 1:48pm
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El amante de mi mujer

El amante de mi mujer

Mi nombre es Alejandro, y como tantísimos otros hombres, desde chico me ha gustado usar ropa de mujer, encajes, seda, naylon, medias, ligueros, siempre que no estaba mama en casa usaba la ropa de mis hermanas mayores. Ellas lo sabían y me animaban a hacerlo para su diversión y las de sus amigos. Crecí, y nunca deje mi afición, me case con una mujer hermosa y muy femenina, ella tiene 36 años y yo 38.

Hace un año tenia que salir de viaje a Catamarca, fui al Aeroparque y había mal tiempo, y se retrasaron las salidas por ocho horas. Demasiado tiempo para dejarle plata a Aeropuertos. Me volví a casa para hacer tiempo.

Llegue a casa. No había nadie. Mi esposa debía estar en el gym, aunque secretamente me supuse que volvería y me la encontraría encamada o con los entrenadores o algun compañerito. Sin embargo, no. Estaba solo. Ella había dejado un montón de ropa para lavar sobre la mesa del comedor. Me tentó y me dispuse a travestirme, a maquillarme, me puse tanga de hilo dental, medias y liguero, sostén, y un vestido. Tarde como 40 minutos, y lo que vi en el espejo erá más que pasable. Para poder crear esos efectos que tanto me excitaban me mantenía flaco, no delgado, depilado dos veces por mes y pelo casi a la altura de los hombros. Sumado a eso soy rubio y de ojos celestes, así que pegaba muy bien.

Estaba admirando mi transformación sin percatarme del paso del tiempo y no me di cuenta cuando de pronto se abrío la puerta de la habitación y entró mi esposa con un hombre, que debía ser su isntructor del gym, y le dijo:
− ¡Mirá, mirá mirá… lo que tenemos aquí!

No supe que hacer me quede mudo y sin moverme, bloqueado, me venían los colores a la cara, y después de un rato largo, cuando reaccione ya estaba acostado en la cama y atado de las manos a la cabecera con unas corbatas y también de los pies. Mi esposa me dijo:
− Hoy por fin vas a ser la mujer que querés ser, y lo vas a ser con un verdadero macho.

Despues empezaron con caricias. No era el modo más apropiado, pero allí confirmé que el instructor era su amante, y que yo no estaba yo equivocado.

La muy yegua le empezó a mamar la pija delante mío, y vaya verga de aquel hombre: 22cms, y se empezó a coger el abajo ella arriba sentada en esa verga que no dejaba de moverla, estuvieron mucho tiempo hasta que el se empezó a vaciar dentro de ella.

Mi esposa se acerco a mi y me puso su vagina en la cara y me obligo a mamarle la concha, y me decía:
− Dale… probá la leche de un verdadero macho, y mas vale que le empieces a tomar el gusto, porque de hoy en adelante serás mujer, hoy serás su mujer, su puta, es lo que querías ¿no?

Y me pegaba la concha a mi boca y no pude hacer nada sino lamerla, y el sabor y o lo que estaba en mi mente me excitaron, era delicioso el sabor, la textura de la vagina de mi mujer mezclado con el semen de su amante me gustó y la lamí hasta que la deje limpia.

Después mi esposa me dijo que de ahora en adelante nuestra relación seria muy diferente, que compartiríamos a su amante, que era mucho macho para una sola hembra, y que era mejor que tuviera a dos putas a su servicio.

Me dijo que se la mamara, y empecé a mamar esa verga sintiendo como empezaba a crecer en mi boca, y era deliciosa, sentir como va creciendo hasta que no cabía mas en mi boca, me dolían las mandíbulas, me provocaba arcadas, y mi esposa decía:
− Ya te acostumbraras a esta verga, hasta que la puedas mamar sin problemas yo te voy a enseñar a hacerlo.

Me dieron vuelta boca abajo, aun atado de las manos a la cabecera, me levantó el vestido y me bajó la tanga, me estuvo masajeando el culo con un dedo, hasta que entro y luego dos dedos, me puso lubricante, y el amante de mi mujer, me acerco la punta del pene a mi culo, hacía presión, pero no estaba del todo erecto, y me empezó a coger, y me decía:

− ¡Mirá qué culo el de esta puta, la voy a estrenar!

Mi mujer lo alentaba a seguir, le decía que si, que me cogiera que me hiciera suya, que me convirtiera en mujer, que sentía tener dos putas para el, y a me decía:
− ¡Relajate, hoy vas a ser una minita, con un verdadero hombre, serás su puta.

El amante de mi mujer me cogió durante mucho rato, sentí que me reventaba y no paraba, no hacia caso a mis suplicas, yo ahí, vestido de mujer y aullando como una perra, chillando como una puta y no paro hasta que descargo en mi su semen y sentí alivio cuando se empezó salir de mi.

Mi esposa me desato, y desde ahí me empezó a tratar con delicadeza, con dulzura, me decía:
− Pobrecita ese macho bruto te dejo hecha mierda, ese macho te llegó hasta el fondo.

Desde ahí todo ha cambiado, ya no me ha dejado tener sexo con ella, me ayuda a vestirme de mujer, me ha dicho que no pararía hasta convertirme en toda una mujer, me está adiestrando a caminar con tacos, a pensar como mujer, me ayuda elegir y combinar prendas, ya hemos salido las dos a comprar ropa, vestido yo de mujer, me ha llevado a un boliche a bailar y no se han dado cuenta. Pronto me llevara con un doctor para empezar con el proceso de feminización con hormonas.